Dos días antes de San Valentín, y te apareces en mis sueños, como te apareces cada que alguien me cuenta tres días después sobre tu vida. Y es que, así suele suceder. No sé si sea un llamado, o sea una advertencia que te harás presente de nuevo, sin embargo ocurre más a menudo de lo que crees.
Era un día de oficina cualquiera, de balanceos de cartera, gastos y demás, y las cifras no me cuadran. Fórmulas van y vienen en la pantalla a través de los lentes hacia mis ojos (Si, en mi sueño uso lentes. Si, los que debo usar en la vida real).
Todos son sietes, ceros y cincos. Sietes. Ceros. Cincos. Nada cuadra, pero sigo intentando otras operaciones para me sumen otras cantidades o el resultado sea otra cosa que sietes, ceros, cincos.... ¿qué es eso?
Estresada, abro y cierro archivos una y otra vez, hablo por teléfono, pido información, me voy de la computadora a la portátil, sumo en la calculadora, y los resultados son los mismos. Adivina. ¡Exacto!, siete, cero y cinco.
Son casi las nueve de la noche, hora de ir a descansar. Todos en la oficina se despiden y dan las buenas noches, y entonces sucede.
-¡Hasta mañana!
Me quede helada, viendo el monitor. Reconocí tu voz desde la hache que es muda. Pero no me podía quedar sin voltear y verte de nuevo. Y ahí estabas, hermosa como siempre, como te recuerdo. El cabello restirado en una cola de caballo como siempre la usas, tus ojos pequeños viéndome y esa sonrisa, mi esperanza, la sonrisa más bonita que conozco. No lo podía creer, tus labios nuevamente me sonreían a mí.
No supe que hacer, no me moví, no sé si te sonreí, me quede embobada queriendo detener el tiempo.
-¡Hasta mañana!- Repetiste.
-¡Hasta mañana!- contesté. Y desapareciste del marco de la puerta, hacia donde quede viendo por un momento. Regrese la mirada a la computadora, a la portátil, las apagué. No estaba pensando.
Acomodé mi escritorio, me levante por mi bolso y me quede frente al escritorio imaginando lo estúpida que me he de haber visto cuando te miré, y volteé hacia la pantalla de la calculadora. Hasta ese momento el 705 tuvo sentido.
miércoles, 19 de febrero de 2014
De sueños y otros males
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